Y después de estudiar una ingeniería durante cuatro años y medio creo que sé algo al respecto. La gran mayoría de los ingenieros que he conocido (muchos de ellos profesores en la carrera) parecieran buscar siempre la oportunidad de sacar a relucir sus pésimas habilidades redactoras, y nos ofrecen apuntes y garabatos de pintarrón repletos y bien surtidos de faltas de ortografía, impropiedades, pleonasmos, barbarismos, redundancias y demás fauna que se ve maravillosa en los apuntes para el exámen.
Pero el problema no son los profes que se avientan sus horrores en el pintarrón, sino los supuestos autores consagrados y gurús (palabra sumamente sangrona que se utiliza para todos aquellos personajes que son tan pésimos en sus disciplinas que mejor escriben sobre ellas en lugar de ponerse a hacer algo). Si alguno de ustedes, mis queridos dos lectores y medio, ha tenido la desfortuna de verse obligado a leer un libro dedicado a CUALQUIERA de las ramas de la ingeniería, se dará cuenta de que todos comparten un estilo semejante: el de la persona que sencillamente no sabe expresarse por escrito.
¿A qué se debe que los ingenieros no sepan escribir? Tal vez a que la gran mayoría de ellos tampoco sabe leer muy bien que digamos, o que solamente leen los arribamencionados libros. Seamos sinceros, es muy poco probable que un estudiante promedio de ingeniería (pantalón de mezclilla, botas, playera, cachucha de trailero y cara de que anda crudo) tenga entre sus hobbies el leer algo además de revistas deportivas o porno.
En fin, a estas horas de la noche ya no carburo bien así que perdonen cualquier vicio del lenguaje, error estilístico u ofensa que cualquiera perciba en este malintencionado texto. Y si eres un ingeniero... lee, no todo en la vida es alcohol.
Prometo que a partir de hoy postearé más seguido. Me encantaría ver sus rostros ilusionados y felices tras leer el enunciado anterior.
Pim pum cuaz!

Pero el problema no son los profes que se avientan sus horrores en el pintarrón, sino los supuestos autores consagrados y gurús (palabra sumamente sangrona que se utiliza para todos aquellos personajes que son tan pésimos en sus disciplinas que mejor escriben sobre ellas en lugar de ponerse a hacer algo). Si alguno de ustedes, mis queridos dos lectores y medio, ha tenido la desfortuna de verse obligado a leer un libro dedicado a CUALQUIERA de las ramas de la ingeniería, se dará cuenta de que todos comparten un estilo semejante: el de la persona que sencillamente no sabe expresarse por escrito.
¿A qué se debe que los ingenieros no sepan escribir? Tal vez a que la gran mayoría de ellos tampoco sabe leer muy bien que digamos, o que solamente leen los arribamencionados libros. Seamos sinceros, es muy poco probable que un estudiante promedio de ingeniería (pantalón de mezclilla, botas, playera, cachucha de trailero y cara de que anda crudo) tenga entre sus hobbies el leer algo además de revistas deportivas o porno.
En fin, a estas horas de la noche ya no carburo bien así que perdonen cualquier vicio del lenguaje, error estilístico u ofensa que cualquiera perciba en este malintencionado texto. Y si eres un ingeniero... lee, no todo en la vida es alcohol.
Prometo que a partir de hoy postearé más seguido. Me encantaría ver sus rostros ilusionados y felices tras leer el enunciado anterior.
Pim pum cuaz!


