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And, the atoms in your left hand probably came from a different star than your right hand. It really is the most poetic thing I know about physics: You are all stardust. You couldn’t be here if stars hadn’t exploded, because the elements - the carbon, nitrogen, oxygen, iron, all the things that matter for evolution and for life - weren’t created at the beginning of time. They were created in the nuclear furnaces of stars, and the only way for them to get into your body is if those stars were kind enough to explode. So, forget Jesus. The stars died so that you could be today.
- Lawrence Krauss
No. Como el Colegio Cardenalicio reconoció cuando lo eligieron, él es perfecto - idealmente - calificado para liderar la iglesia Católica Romana. Un villano de mirada lasciva y bien vestido, que pasó décadas conspirando tras puertas cerradas por el puesto que ahora ocupa; un hombre que cree ser infalible y actúa de esa manera; un hombre cuya prédica de falsedades científicas es responsable de las muertes de incontables víctimas de SIDA en África; un hombre cuyo primer instinto cuando sus sacerdotes son atrapados con los pantalones abajo es encubrir el escándalo y condenar a las jóvenes víctimas al silencio: en corto, el hombre exacto para el trabajo. No debe renunciar, más que nada, porque está perfectamente posicionado para acelerar la caída de la malvada y corrupta organización cuyo carácter a él le queda como guante, y de la cual es el monarca absoluto e históricamente apropiado.
No, el Papa Ratzinger no debería renunciar. Debería permanecer a cargo de todo el pútrido edificio mientras tiembla - toda esta organización dedicada al lucro, la misoginia, el atragantamiento de culpa, el odio a la verdad y la violación de niños -, en medio de la peste del incienso y una lluvia de turistas del mal gusto, sagrados corazones y vírgenes absurdamente coronadas, sobre sus orejas.