29/05/2010

My own cheeziness

I.

Anoche venía caminando por una calle en una colonia muy lejos de mis territorios y poco familiar para mí. Venía pensando en todo lo que acababa de sentir y tratando de acomodar todo lo que pasaba por mi mente, esa noche y los días y semanas y meses antes de ese momento. Hacía mucho que no me sentía tan feliz.

IIa.

Creo que estaba en quinto semestre de la carrera cuando me di cuenta de que tenía desde segundo sin credencial de estudiante, lo cual era un poco inconveniente cuando tenía que viajar en autobús. Así que decidí colarme con los de primero para tomarme la foto. Averigüé qué día era y fui, puntual, a la biblioteca de la escuela a realizar el trámite.
El lugar ya estaba lleno de estudiantes de nuevo ingreso, así que decidí hacer tiempo. Estaba dispuesto a ser el último, después de todo los de primero deben tener prioridad para el trámite de la credencial de estudiante. Regresé aproximadamente una hora más tarde y la fila era mucho más corta, al parecer era solamente un grupo que tal vez había salido más tarde de clases o algo así, porque todos parecían medio conocerse.
Fue entonces que crucé la mirada con una chica que me hizo creer, por un instante que acabó durando un semestre, en el amor a primera vista. La vi justo en el momento en que ella me veía a mí y sostuvimos la mirada durante unos cinco largos segundos, tras los cuales me sonrió y yo volví a ver la pantalla de mi celular, donde mi nave espacial ya había chocado con un asteroide. O algo así.
Durante el resto de los 45 minutos que estuvimos haciendo fila seguimos intercambiando miradas, sonrisas y señales de humo.
Ella entró primero que yo a tomarse la foto. Yo entré unos diez minutos después. Cuando salí ella estaba afuera, sola, sentada en una jardinera. Me vio. La vi. Pasé junto a ella sin decirle palabra y, por alguna razón, evitando que el contacto visual se alargara mucho más.
Eso se prolongó durante todo el semestre. Vernos de lejos, evitarnos de cerca. Nunca me atreví a dirigirle la palabra, a decirle "hola" o a pedirle la hora. Hasta la fecha sigo sin saber cómo se llama.

IIb.

Durante sexto y séptimo semestre, más o menos, acostumbré ir a la biblioteca de la escuela un par de horas todos los días a leer los libros que nadie leía: Savater, Eco, Poincaré, libros sobre fractales y teoría del caos, semiótica, sociología, filosofía, etc.
Ahí me topé con otra chica cuyo nombre sigue siendo un misterio para mí. Era muy, muy linda. Una nerd muy linda, usaba gafas (para leer, solamente) y siempre tenía la nariz metida en libros de programación. Nunca la saludé pero más de una vez procuré sentarme a su lado en las computadoras de consulta de la biblioteca.
Ella nunca volteó a verme.

III.

- She loves your eyes... bright, beautiful, green eyes. She wants them as her own.
- She should feel more honored to have her auntie's eyes -- the richest, deepest brown-almost black - mysterious pools you could drown yourself in.
- Ha! Maybe you'll drown yourself in your own cheeziness!

- Blankets, Craig Thompson.

IV.

Le pedí al taxista que me dejara en la farmacia Guadalajara, que necesitaba feriar un billete y que no tardaba. Compré unas galletas espolvoreadas de azúcar que tienen la peculiaridad de ser de las pocas cosas capaces de empalagarme y una coca cola.
Regresé corriendo al taxi y me asomo por la ventana del copiloto. Le entrego al taxista los cincuenta pesos y la coca cola. Cuando veníamos en camino lo escuché decir por radio que de regreso iba a llegar por un refresco porque tenía mucha sed, así que le hice el favor.
- Tenga, para que se aliviane la sed.
- Muy amable, joven.
Regreso caminando de ahí a mi casa, que no está lejos. Te mando un mensaje diciendo que estoy bien. Sonrío pensando que mi mensaje aparecerá en cualquier momento al otro lado de la ciudad, mientras estás en tu recámara, o en la cocina de tu casa, o en el patio disfrutando del aire fresco y de la Luna dibujando los contornos de las nubes y las montañas.
No me puedo acabar las galletas, son demasiado dulces. Las guardo en mi mochila y tomo un poco de agua.
Sigo volteando hacia ambos lados en Sierra Mojada aunque ya tiene varias semanas siendo de un solo sentido. Sonrío ante mi costumbrismo. Volteo a ver el celular y no me has contestado. No importa, sé que estás ahí y que leíste mi mensaje y que también piensas en mi como yo pienso en ti y en tu mirada y en tu sonrisa y en tu voz y en tu risa.
Cuando abro la puerta de mi casa me doy cuenta de que adentro hace más calor que afuera.

V.

Había escrito un largo párrafo sobre cómo te conocí, pero no tiene mucho caso contarte algo que ya sabes. Lo importante es que un año después muchas cosas se quedaron en el camino y ahora podemos buscar juntos el conejo o el hombre de la Luna mientras en silencio agradezco a Bruno Munari y a Duque haberme dado un pretexto para hablarte y conocerte. Y, especialmente a ti, por darme una razón para arriesgarme a decir lo que siento.

11/05/2010

Yo quería reseñar Mothertongue de Nico Muhly

Nico Muhly: Mothertongue
Un intento de reseña por Jorge Rangel.
Yo quería reseñar Mothertongue (2008) de Nico Muhly, el compositor novoinglés cuyo trabajo se encuentra medio camino entre Steve Reich y Björk. O entre Terry Riley y Sigur Ros. O como sea. Pero el caso es que no sé escribir reseñas dignas de ser publicadas y leídas por gente tan distinguida como TÚ. Es más, hasta me metí a buscar how-to’s sobre cómo reseñar discos. Es increíble la cantidad de artículos de esa clase que hay por todo internet, que nos enseñan a hacer cualquier cosa desde cambiarle los capacitores a tu tele de plasma hasta mantener afiladas durante meses las navajas de afeitar desechables utilizando nuestros pantalones de mezclilla.
Y encontré un instructivo sobre cómo hacer una reseña musical. Y lo leí, desde luego, y seguí los pasos. Primero decía que escuchara el CD. Primer problema. No tengo el CD. Lo bajé de Internet (perdón, Mr. Muhly). OK, abro foobar2000, pongo el primer track y escucho los murmullos que abren la pieza en cuatro partes “Mothertongue”. Está pocamadre. Pero aún nada, la inspiración para escribir no viene. Dice que es recomendable escucharlo varias veces. Ya lo he escuchado antes, pero por si acaso lo copio a mi teléfono y lo escucho camino al trabajo y de regreso. Y en el camión. Y antes de dormir.
Pero nada. No tengo ni idea de qué escribir. Veamos qué dice el instructivo de reseñas. Dice que escriba mis primeras impresiones. Demasiado tarde, esto ya no serán primeras impresiones, si acaso novenas o décimas impresiones. Así que me brinco ese paso.
El tercer paso dice que haga comparaciones. Ya las hice, más arribita, fíjense que lo comparé con Björk (con quien ha colaborado en tres álbumes: Medulla, Drawing Restraint 9 y Volta), Steve Reich, Terry Riley y Sigur Ros (colaboró con Jónsi, miembro de esta banda, en Go). Pero también puedo decir que el inicio de la tercera parte de “Mothertongue” es muy semejante a algo que haría Matmos (quienes trabajaron, la vuelvo a mencionar, con Björk). Y luego suena a algo muy parecido a Reich o Riley. Luego una explosión de armonías me recuerdan a Sigur Ros. O sea que no salgo de las mismas comparaciones que hice al principio, qué pinche. Veamos qué más dice el instructivo.
Investigue al artista. Pues ya leí su biografía un par de veces. Su nombre se pronuncia [ˈni ko] [ˈmju: li]. Lo investigo pero sigo sin saber cómo demonios escribir una reseña de una forma que no sea solamente decir que Mothertongue está pocamadre y que mientras leen esto podrían estarlo escuchando. Vale la pena. Después de todo, el señor Muhly tiene a sus veintitantoscasitreinta años una experiencia envidiable, que incluyen música para cine (The Reader) y trabajos para coro. Ha trabajado mucho con la voz humana como instrumento, influenciado probablemente por su background como cantante de un coro. Ha trabajado para teatro (From Here On Out) y ballet (Triade)
Quinto paso. Creo que debo acudir a los discos anteriores de Muhly. OK, debo admitir que el único que tengo es Mothertongue. Iré a bajar… digo… a “conseguir” lo demás.
[mientras tanto, dentro de la mente de este inexperto reseñador (léase con la voz del narrador de la serie de Batman protagonizada por Adam West)]
M’ta ma’. Ya valí, no les va a gustar mi reseña y me la rechazarán y mi autoestima recibirá una patada con bota picuda en los tanates. Y para acabarla de fregar no consigo más discos de Mr. Muhly para escucharlos y no parecer un poser ante la comunidad culturalosa de Saltillo y el mundo. Y es la segunda reseña que empiezo, la anterior me quedó bien ridícula por querer hacerla “diferente”.
WAIT A MINUTE. ¡A wiwi, Taringa.net al rescate! ¡Por fin! Chale, reseñar un libro de fotografías de Joel-Peter Witkin hubiera sido menos estresante.
[a la mañana siguiente]
Bien, volvamos a las comparaciones.
Una de las diferencias importantes entre la música popular y la mal llamada música “culta” es el papel de la producción en el proceso de creación. Mientras que en la música popular (rock, pop, etc.) la producción asume un papel creativo tan importante como la composición, en la música “culta” (clásica, jazz, etc.) la producción siempre se ha autolimitado a la captura, al registro de la interpretación (que a su vez se limita a seguir las instrucciones del compositor).
La música “culta” no suele aprovechar el estudio como un espacio de creación. Imagínense a Lee “Scratch” Perry metiéndole delays a Mozart, al menos sería un poco más digno de ser escuchado (y me refiero a Mozart, que Lee Perry es magnífico). Como sea, siempre hay alguien que reta las reglas especialmente cuando estas no están escritas. Así tenemos el Bitches Brew de Miles Davis, visto en su momento como un sacrilegio y una afrenta contra las deidades del panteón jazzero por aprovechar los recursos del estudio.
En cierta forma Mothertongue es un tardío Bitches Brew para la música clásica. Muhly aprovecha al máximo la tecnología que el estudio le ofrece: distorsiones, ecos, low-passes, filtros, sintetizadores, flangers y demás artilugios sonoro-musicales se mezclan con la madera de los violines y las voces humanas para crear algo que se siente muy a gusto en el estudio de algún intelectual de gustos refinados (jajajajaja) que en el departamento de un hipser universitario sin dinero para un taco.
Mi instructivo de reseñas me dice que la presente ya es más larga de lo recomendable, así que me quedaré hasta aquí, con una reseña a medias y mala.
Y yo que quería reseñar Mothertongue de Nico Muhly.

09/05/2010

Copiar es reproducir con el ánimo tácito de crear.
Plagiar es reproducir sin el ánimo de crear.
Clonar es reproducir con el ánimo explícito de no crear.
Clonar es un buen ejercicio para aprender a plagiar.
Plagiar es un buen ejercicio para aprender a copiar.
Copiar es un buen ejercicio para aprender a crear.

- Jorge Wagensberg